javier aguirreDespués de la actuación frente al Salvador, han surgido muchas interrogantes alrededor de la Selección Mexicana de Fútbol, principalmente porque nadie se esperaba un descalabro como el del sábado ante los centroamericanos, pues se creía ciegamente que con la llegada de Javier Aguirre las cosas iban a cambiar, siendo el revulsivo necesario para darle la vuelta a la penosa situación en la que se encuentra el representativo nacional mexicano.

No es fácil crucificar a alguien por los malos resultados que se han generado, pues para esto se necesitaría nombrar a muchos culpables y no considero apropiado hacerle la chamba a otros, invirtiendo parte de nuestro valioso tiempo en reestructurar un fútbol en donde las carencias se notan fácilmente y sin necesidad de mirarlas con lupa.  

Desde mi punto de vista si hay una extraordinaria persona, ese es Javier Aguirre, un tipo que es adorado por los medios de comunicación y por los jugadores por su honestidad de pensamiento y su gran liderazgo, sin embargo, tengo que decir que para mí esta vez se equivocó; siendo el primer error palpable la lista de convocados para enfrentar al Salvador y Trinidad y Tobago.

En su discurso inicial había afirmado que llevaría a los jugadores que estuvieran más en forma, pero al ver la primera lista, realmente no entendí que había querido decir aquella vez. Llevar a la selección a futbolistas que casi no han jugado durante el último semestre en sus respectivas competiciones, seguramente no es llamar a los jugadores más en forma, así que por esa parte no podía el Vasco esperar una excelente actuación de sus pupilos por más experiencia europea que tengan. 

En lugar de de andar divulgando como “pavorreales” la presencia de futbolistas mexicanos en el extranjero, México debería aprender del Salvador, los cuales si le están dando la importancia que se requiere a las eliminatorias para el mundial Sudáfrica 2010, empezando por entrenar con mucho más tiempo de anticipación que la escuadra azteca, que solo se concentró 9 días antes del partido en el Cuscatlán.

En cambio, estas derrotas son para mí una oportunidad para directivos de los clubes mexicanos de enviar visores a que observen jugadores centroamericanos para sus respectivos equipos, pues seguramente los comprarían a un precio de ganga y posteriormente los pudieran vender haciendo su agosto, porque la diferencia abismal que se creía tenía el fútbol mexicano en relación a los demás, hoy en día no existe.

Para terminar, no tengo duda, que la situación pueda revertirse y alcanzar finalmente el pase a la Copa del Mundo, siempre y cuando se corrijan los errores, pero el problema ahora mismo es que nadie pronosticaba un panorama tan gris para una selección que hasta hace pocos años era considerada el Gigante de la zona y a la que ahora nadie le tiene respeto.

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