Mucha gente piensa que ser entrenador es una profesión sencilla y que mientras se tenga una plantilla con talento, los resultados vendrán casi de forma inmediata. Como ustedes saben eso suena muy bonito, pero en realidad eso no es así ya que el técnico que comanda el barco debe de contar con una serie de cualidades indispensables. Tener el conocimiento para leer al rival, entender cómo plantear una estrategia de juego, poseer el liderazgo apropiado, son algunas de las que no pueden faltar.

No obstante las cualidades enlistadas anteriormente, se han de preguntar, ¿pero dónde queda el trato humano que requiere el jugador? Claro no podemos olvidar esta parte importantísima de la vida, que lo mismo aplica para un club de fútbol, como para una empresa, etc.

Ante esto, sin lugar a dudas una de las personas que mejor aplica el trato humano en el fútbol, es el español y joven director técnico del Barcelona Josep Guardiola, por lo que el día de hoy he decidido tomarlo como ejemplo para explicar a través de la siguiente información que publicó el diario El Mundo Deportivo cómo los seis campeonatos obtenidos por el Barcelona el año pasado no son para nada prueba de la casualidad, sino mucho tiene que ver el trato y los gestos que ha tenido Guardiola con la plantilla.

Por lo interesante del artículo, me permito escribir tal como lo encontré en el periódico catalán los extractos sobre los detalles de Guardiola:

Con Milito en el hospital

Mayo de 2008. Ni siquiera había firmado como entrenador del primer equipo. Guardiola estaba centrado en la fase de ascenso a Segunda B con el filial y acababa de nacer su hija Valentina, y pese a ello encontró tiempo para visitar a Gabi Milito, recién operado de la rodilla, en el Hospital Quirón. Pep sorprendió al defensa con una larga visita de más de tres horas en la que le transmitió tranquilidad y confianza y su devoción por el fútbol argentino, Menotti y Bielsa. Milito quedó prendado de Pep, quien a principios de la presente temporada, con el defensa aún lesionado, llegó a decir: “Prefiero ver a Gabi jugando que ganar un título”.

Caprichos, los mínimos

Guardiola heredó el despacho de Rijkaard en el Camp Nou. Debido a las numerosas horas que pasaba en él, Pep se instaló una pantalla de plasma para analizar los partidos de su equipo y los de los rivales. Lo más curioso del caso es que se la pagó de su bolsillo. En este año y medio, Pep ha intentado minimizar los caprichos tanto de sus jugadores como de sus auxiliares.

Multas solidarias

Una de las primeras decisiones de Guardiola fue destinar las multas que impondría a la plantilla no a su clásica finalidad de pagar cenas sino a una ONG. Las sanciones no podían ser un premio para el equipo, de ahí que pensara en otra utilidad mucho más solidaria. A principios de la presente temporada, se entregó lo recaudado durante la pasada a la Fundación Sant Joan de Déu que investiga el ‘Síndrome de Rett’, una grave enfermedad mental.

Todos o ninguno

A principios de temporada, como cada año, Audi cede durante un año un coche a cada jugador del primer equipo, así como a su entrenador. Pep Guardiola renunció al suyo. Argumentó que si no había vehículo para todo el staff técnico, tampoco lo había para él.

Al lado de Unzué

El 2 de noviembre de 2008, Juan Carlos Unzué perdió a su padre tras una larga enfermedad. Guardiola no se lo pensó y pese a que el día siguiente el Barça tenía partido, el técnico se llevó a toda la plantilla a la localidad navarra de Orkoien para asistir al funeral. Pep restó trascendencia a lo que muchos calificaron de gran detalle: “En un momento así, es lo más normal estar al lado de alguien con el que convives día a día”.

La cena milagrosa con Henry

El primer medio año del francés a las órdenes de Guardiola fue bastante flojo. En su momento más crítico, Pep se lo llevó a cenar para animarlo y transmitirle toda su confianza. En el siguiente partido, frente al Valencia, Tití se salió y firmó un ‘hat trick’ en la victoria por cuatro goles a cero.

Cristóbal, la otra realidad

Cristóbal era una persona entrañable que, sin estudios ni trabajo, vivía de las ayudas de los directivos, técnicos y auxiliares del fútbol base que lo veían cada día en el Mini animando con su particular voz rota a las jóvenes promesas azulgrana. Guardiola lo conocía desde hacía 25 años. Como, con la llegada de Pep, los jugadores se quedaban a comer en el Camp Nou, el técnico invitó a Cristóbal a que cada mediodía se pasara por allí a compartir mesa con ellos, para él conocidos porque muchos habían pasado por la cantera. Cristóbal podía comer y los jugadores, ver otra realidad de la vida.

Cristóbal falleció el año pasado, curiosamente pocas horas después de celebrar con Pep y el equipo en los vestuarios del Camp Nou una victoria sobre el Real Madrid.

Invitó a Ángel Mur a Roma

Una semana antes de la final de la Champions, Guardiola se enteró que pese a que las entradas del club para Roma volaban, ninguna había caído en las manos de Ángel Mur, masajista del Barça durante 33 años y una de las debilidades del técnico. Pep tomó nota e invitó personalmente a Mur.

“Sois buenísimos”

Guardiola cuida al máximo a todos sus ayudantes. La noche antes de la final de Roma, los reunió a todos y tras mostrarles el famoso vídeo que encargó a Santi Padró con imágenes de ‘Gladiator’, les regaló a todos una fotografía de todo el staff que se habían hecho unos días antes dedicada por él mismo: “Gracias por todo. Pep”. Y les dijo: “Sois buenísimos, tanto como los jugadores”.

La mariscada de A Coruña

Tras la final de Roma, al Barça le quedaba un último partido de Liga en Riazor ante el Depor. Tras el encuentro, Pep sorprendió a jugadores y auxiliares llevándoselos a una marisquería de A Coruña. Según algunos de los presentes, aquella cena, con langostas, percebes y todo el alcohol del mundo, ha sido el mejor momento de este último año y medio lejos del césped.

El éxito, de todos

Las primeras palabras de Guardiola en la presentación del equipo esta temporada, en el trofeo Joan Gamper, fueron para “agradecer el esfuerzo de Eto’o, Sylvinho, Hleb, Cáceres, Gudjohnsen y Víctor Sánchez, que ya no están con nosotros”. Pep también se acordó de ellos tras la victoria en el Mundial de clubs.

La Cultural, en el vestuario

Cuando terminó el partido copero ante la Cultural en el Camp Nou, Guardiola se encontró en la puerta del vestuario azulgrana con algunos jugadores del conjunto leonés que esperaban que les sacaran camisetas de los jugadores azulgrana. Pep les abrió al puerta del santuario de la plantilla. “Por favor, entrad, como si fuera vuestra casa”. Los modestos futbolistas de la Cultural alucinaron

Una vez conociendo esto, les pregunto ahora, ¿existen muchos entrenadores como Guardiola?

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